Parte del personal de salud que labora en el área de aislamiento para pacientes con COVID-19, del hospital Doctor Darío Contreras.
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“Si salvas una vida eres un héroe, pero si salvas 100 vidas eres una enfermera”; esta frase anónima resume el valor de una profesión que no siempre ha sido reconocida en su justa medida; pero que hoy, en medio de la pandemia de coronavirus que azota al mundo, sin dudas se ha redimensionado.

Este martes 12 de mayo se celebra el Día Internacional de la Enfermera, ocasión que encuentra a este gremio haciendo turnos de 12 y hasta 24 horas; con algunas profesionales sin la adecuada protección; sin tiempo para comer o dormir, con salarios inferiores al costo de la canasta familiar, y aun así, dando el 100 por ciento en la primera línea de acción en el combate mundial contra el COVID-19.

“He visto enfermeras llorar cuando se le muere un paciente, he visto enfermeras buscando ropa en sus casas para los indigentes que llegan al área de la emergencia; para bañarlos y ponerle una ropita aunque sea usada”, expone Sonia Paradis, gerente general del equipo de enfermería del hospital Darío Contreras.

Reconoce que las personas en general tienden a valorar más el trabajo de los médicos, pues practican procedimientos complejos como cirugías o trasplantes; sin embargo, explica que son las enfermeras quienes luego acompañan a esos pacientes 24 horas; dando seguimiento a su condición, por lo que su labor para que esos procedimientos sean exitosos es vital.

“Es una valoración que yo creo que ahora va cambiar con la pandemia porque en el mundo entero han valorado el sacrificio; la dedicación y el amor con el que la enfermera está cara a cara (junto) al paciente”, expresa Paradis, quien dirige a un equipo de cerca de 350 enfermeras.

“Somos privilegiadas al estar frente a una persona y ayudarlo a salvar su vida, y que cuando se pare de esa cama nos diga: Gracias enfermera, es el mayor regocijo y el mayor pago que queremos”, manifiesta con evidente satisfacción.

Tal es el caso de Ana Emilia Valera, encargada de la unidad de COVID-19 en el hospital doctor Darío Contreras, donde actualmente da seguimiento a 12 pacientes positivos con la enfermedad.

Pijama, quimono, mascarilla N95, guantes estériles, gorro y botas desechables, botas de goma, lentillas y bata estéril con puño es la indumentaria que debe colocarse cada día para iniciar su jornada de 12 horas y tratar de ganarle la batalla al coronavirus, labor de la cual dice sentirse orgullosa.

“Ya terminada la jornada de 12 horas se procede a la desinfección, rociando al personal con un preparado con cloro, alcohol, vinagre blanco y agua, para luego proceder a retirar el traje de bio seguridad”, explica Valera, al tiempo que agradeció a sus superiores el haberle confiado lo que considera una “gran responsabilidad” así como por dotarle a ella y a su equipo los insumos necesarios para su adecuada protección.

La encargada del área de aislamiento del Darío Contreras detalló que los pacientes son tratados con azitromicina, vitamina c, omeprazol, fuimicil e hidroxicloroquina, y si tienen una enfermedad base, como hipertensión o diabetes, se continúa además con su tratamiento habitual.

¿Cómo es una buena enfermera?

Para Adaylda Pérez, encargada del área de emergencias del Darío Contreras, la principal cualidad que debe tener una enfermera es vocación de servicio, además de ser humanitaria y manejarse con respeto.

“Respetar, porque si usted no respeta hay un problema. Por eso muchas veces hay problemas entre los pacientes y el personal de salud; pues si un paciente me altera la voz, yo no puedo alterarme, porque si nos alteramos los dos va pasar cualquier cosa”, enfatiza.

Comparte que las áreas que más le gusta trabajar son cuidados intensivos y el área de emergencias; y confiesa que le fascina bañar a los pacientes.

“La mayor satisfacción para mí es cuando llego y encuentro un paciente que tengo que bañarlo, me fascina bañar a los pacientes; y no dizque pasándoles paños, a mí me gusta echarle agua”, agrega entre risas la sanitaria.

El amor a su profesión y el orgullo que sienten por su labor es evidente al conversar con estas expertas en el arte de cuidar; quienes coinciden en afirmar que el día de la enfermera no es sólo el 12 mayo, sino que es todos los días.

“Nosotras somos enfermeras y a la vez del paciente. Somos madres, somos hermanas, somos amigas”, expone Pérez, al resaltar que tanto ella como sus compañeras disfrutan mucho ese acercamiento con el paciente.

“La enfermera, además de ponerle la medicación al paciente, también lo orienta y lo escucha. Entonces nosotras somos madres, enfermera, hermana, orientadora. Yo me siento ser así y muchas somos así”, expone.

En cuanto a su rol en la actual pandemia de coronavirus; la licenciada Adaylda Pérez explica que el impacto ha sido fuerte para el personal de salud; sobre todo en el área de emergencias, pues cada vez que llega un paciente no saben si está positivo al COVID-19.

“Por eso nuestro personal de emergencia debe tratar a todos los pacientes como si fueran positivos, hasta que se investigue”, agrega.

En el país trabajan 16,465 enfermeras empleadas por el Servicio Nacional de Salud (SNS) que ejercen en diferentes centros asistenciales de la red pública y algunos descentralizados con salarios que oscilan entre los RD$ 25,709 y los RD$ 45,000, dependiendo de la profesionalización y el cargo gerencial.


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