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La pandemia es un fenómeno que ha tomado por sorpresa a la humanidad y ha contribuido a que la población mundial se auxilie constantemente de la tecnología para hacer los procesos cotidianos desde sus hogares de manera remota, por lo que se ha creado una brecha gigantesca para los ciberataques tanto a nivel empresarial como a nivel individual a cada usuario, se han creado miles de aplicaciones para diferentes usos en las cuales el usuario debe colocar sus datos, se han establecido miles y miles de conexiones a distancia para garantizar el aprendizaje, ha aumentado el teletrabajo generado por las medidas de confinamiento, entre otras muchas opciones que se hacen posible con el uso de dispositivos electrónicos y el internet, lo que continúa aumentando el riesgo de ataque cibernético.

Los ciberataques pueden prometer grandes consecuencias para las organizaciones que los sufran, actualmente no existe una vía tecnológica que pueda estar exenta de alguna intervención maliciosa y es por esta razón que las organizaciones deben estar conscientes de contar con la capacidad de respuesta para contener los ataques o para tener opción de mitigar las amenazas partiendo de una estrategia de ciberseguridad proactiva y holística.

La ciberseguridad debe estar dotada de buenas prácticas, como no abrir correos ni archivos sospechosos y que el remitente no sea confiable, en el caso del teletrabajo estar equipados de software que les permita garantizar la seguridad del intercambio de información, esto es posible a través de la disposición de una conexión de red privada virtual (VPN) entre el usuario final y la organización corporativa, el empleo de contraseñas complejas o autenticación de dos pasos para el acceso a servicios corporativos, uso de servicios de monitorización de sistemas, redes y aplicaciones, contar con cortafuegos (físicos o virtuales), entre otras muchas medidas que pueden ser factibles a la hora de contener un ciberataque, es decir toda organización debe tener una buena gestión de riesgos de ciberseguridad que se convierta en los pilares fundamentales para salvaguardar la confidencialidad, disponibilidad e integridad de los activos tan importantes que son la información, infraestructuras críticas y datos personales que se encuentran en el ciberespacio, es decir tener ciber resiliencia que es a la capacidad de una organización para prevenir, identificar y contener las amenazas contra los datos.

Se debe tener en cuenta que los ciberataques nunca habían sido tan variados como ahora, los ataques cibernéticos se han vuelto más sofisticados y por tanto mucho más peligrosos, resistentes y complejos de afrontar.

Se están realizando campañas de phishing y spam con el tema del COVID-19, lo que atrae a los usuarios a acceder a sitios Web peligrosos. Se han multiplicado de manera exponencial los malware que también utilizan como carnada contenidos relacionados con el virus, además estas amenazas están empleando ataques sin archivos y técnicas livingoff-the-land que las contenciones de ciberseguridad más comunes no son capaces de detectar, entre otros muchos tipos de ciberataques que nacen día a día.

Ciber vigilancia, obtención de descarga y custodiar los accesos a fuentes no seguras en el ciberespacio debe ser una tarea perseverante de todos .


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